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Ginebra.- Sólo uno de cada cuatro abortos se lleva a cabo en condiciones seguras en Latinoamérica, reveló hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS), que afirma que la utilización en la región de un medicamento para interrumpir el embarazo es cada vez más común.

Las mujeres que desean abortar recurren ahora de manera frecuente al misoprostol, un fármaco prescrito para varios tratamientos médicos y que provoca un aborto similar al espontáneo.

Un creciente número de mujeres latinoamericanas obtienen y se autoadministran esa substancia, cuya utilización en estas condiciones equivale a un aborto inseguro.

Un estudio sobre el aborto en el mundo encargado por la OMS y el Instituto Guttmacher (Estados Unidos) aplica por primera vez una nueva clasificación de los abortos inseguros, separando los que son “menos seguros” y los “más inseguros”.

En Latinoamérica, la mayoría de abortos entran en la categoría de “menos seguros”, lo que implica que se registran “menos muertes y menos complicaciones graves”, frente a los que provocan los abortos “más inseguros”, que se practican sobre todo en África.

Sin embargo, la OMS especifica que el tipo de aborto “en el que hay automedicación y al que la mujer debe acudir de forma secreta no cumple los estándares de seguridad” de esta organización, que dicta las regulaciones sanitarias a nivel global.

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